Salto al vacío


Muchas veces he dejado que los miedos decidan por mí. Conozco el dolor así que he evitado volver a sentirlo. Por eso, si me arriesgo lo hago con todas las consecuencias. O todo o nada.

Hoy me dejo caer. Ya me he sujetado a mí misma durante mucho tiempo. Es momento de empezar a creer que podré volar. Ahí estás tú para no permitir que llegue al suelo. Entre mi locura y tu desfachatez lo hacemos posible.

Disfrutamos de cada momento juntos como si fuera la primera vez. Pasan los años y se sigue sintiendo como el principio. Pero más fuerte. Con un día a día que nos respalda. Juntos seguimos aprendiendo y creciendo. Al finalizar el día podemos sonreír porque nos tenemos. Recordamos los buenos momento y planeamos todo lo que está por venir. El único objetivo es seguir sintiendo.

Cada uno con nuestros daños y heridas. Todos hemos sufrido de alguna manera. Nos acariciamos los rasguños y los besamos para que curen. Puede que siempre sigan ahí, pero ya tienen un tatuaje encima que nos ayuda a olvidar. Porque ahora sabemos que somos capaces de mantenernos de pie.

Con cada dificultad estamos más cerca. Los números nos pueden decir cuál es la realidad, pero no funciona así para nosotros. Ponemos nuestras propias reglas y decidimos que nunca nos dejaremos caer. Aunque las fuerzas a veces parezca que disminuyan te prometo que nunca te soltaré. Yo salté al vacío hace mucho y allí encontré la felicidad.

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