Hespérides | El drago, sangre de dragones en Canarias I

Drago canario
Ejemplar de Drago de Canarias | © Pixabay

El drago es uno de los árboles que más historias encierra de los que se pueden encontrar en Canarias. Es protagonista de una de las leyendas que se remonta hasta época de Pomponio Mela y Plinio el Viejo. Relacionado con el mito del Jardín de las Hespérides e investigado por gran número de naturalistas. En la actualidad, es símbolo de Tenerife, Isla donde se encuentra el ejemplar más ilustre de los que se conservan.

El Jardín de las Hespérides -en el que se encontraban las manzanas de oro- era custodiado por Ladón, un dragón de cien cabezas. Atlas consiguió matarle y la sangre de sus heridas cayó sobre Canarias y de cada gota nacieron sus hijos, los dragos. Sus intrincadas ramas son las cien cabezas de Ladón. La palabra drago, precisamente, procede del latín “draco”, aunque tiene su origen en el griego.

Angeles y mapa
© Alejandra G.N.
La relación con Ladón procede, además de por su apariencia, del color de la savia que de su tronco emana. Esta una vez toma contacto con el aire adquiere el tono rojizo de la “sangre de dragón”. La sustancia fue muy codiciada por las propiedades curativas que se le otorgaban. Desde los antiguos romanos hasta el siglo XIX en Europa la utilizaban para crear remedios medicinales, tintes, barnices y dentífricos. Según recoge Leoncio Rodríguez (histórico periodista canario) en “Los árboles históricos y tradicionales de Canarias” la industria de la “sangre de dragón” fue de tal relevancia que se instauraron diezmos sobre ella. Las hojas del drago también fueron aprovechadas por los ganaderos como forraje para sus animales y para la elaboración de cuerdas.

Otra de las leyendas cuenta que un mercader llegó buscando el preciado elemento cuando vio una joven a la que persiguió. Ella para esconderse se ocultó en un gran drago, al que él lanzó un arma, de la herida brotó precisamente lo que pretendía hallar. Huyó a su embarcación al confundir ese líquido con sangre.

El dracaena draco es la especie de drago que se puede localizar en las Islas Canarias. Esta especie, en peligro de extinción, está localizada en la región macaronésica y en algunas de África. Hace poco se descubrieron poblaciones salvajes en Marruecos. Su crecimiento es muy lento, se ha cifrado en 1 metro cada 10 años. A diferencia de otros árboles no presenta círculos de crecimiento por lo que su edad se calcula a través de las ramificaciones de sus ramas o sus floraciones (cada 15 años). En Tenerife y Gran Canaria se conservan los únicos ejemplares salvajes que se conservan en el archipiélago. Sin embargo, en otras islas como La Palma sí que podemos encontrar cultivados.

En las próximas semanas continuaremos conociendo este particular árbol. 

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